Entre las últimas publicaciones en Facebook de Ignacio Parada (24 años), estudiante de Ingeniería Civil en Química de la Universidad de Magallanes que, por excelencia académica, ere el primer alumno que viajaba a la Antártica avalado por la Fach, figura un recuerdo de Gustavo Cerati, otro de Felipe Camiroaga y un collage de imágenes con los rostros de todas las víctimas del accidente en Juan Fernández en el que murió el animador el 2 de septiembre de 2010.Ignacio es una de las 38 personas que iban en el avión de la FACh siniestrado ayer rumbo a la Base Eduardo Frei de la región austral. Se había ganado un lugar en el avión producto de su alto rendimiento académico en la Universidad, misma razón por la cual había conseguido una beca en la Universidad de Santiago de Compostela en España, a donde pasó seis meses de este año 2019.Su interés, las energías renovables, lo llevaron a explorar en esas tierras ideas que esperaba aplicar en Chile. “Como sabemos aquí hay gas natural, carbón y algo de petróleo y la idea es pensar en el futuro, tener ideas listas para sustentar la energía cuando estas se terminen. Mi intención es ir a buscar nuevas ideas”, dijo el estudiante, a quien sus padres, Luis Parada (52 años) y de Lorena Gálvez (47 años), por cariño denominaban “Nanito”.


La Escuela de Ingeniería de la Universidad de Magallanes, a poco de que Ignacio despegara en avión del que todavía no hay rastros, había celebrado públicamente un acuerdo concertado entre ese establecimiento y la FACh. “La semana pasada se reunieron en Santiago nuestros colegas Claudio y Nancy con la FACh para establecer un convenio para el análisis de agua potable y problemáticas ambientales en las bases antárticas, lo que generará futuras prácticas y trabajos de titulación para nuestros alumnos”, posteaba la escuela.


Nano, como también lo llamaban amigos, iba junto a la tutora de su práctica, Claudia Manzo (37 años) funcionaria a contrata de la FACh, geógrafa de profesión y mamá. El destino los juntó en el fatídico viaje en el que sacarían muestras de tratamientos de aguas. Ese trabajo significaría un insumo esencial para el proyecto de título de la carrera de Ignacio. Y la misión le tomaría pasar solo dos días fuera de casa.

Su profesor de cabecera, Claudio Gómez, se quedó en tierra y ayer acompañaba a la familia y a su polola española, María, 26 años.

Hugo LLorena, director del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Magallanes, mantiene las esperanza: “Era un alumno destacado, tenía un promedio sobre 6”, dice sobre el joven que estaba a punto de terminar su carrera.
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Entre quienes viajaban en el avión, está el coronel Christian Astorquiza (50), quien se ha desempeñado como jefe del Departamento de Medio Ambiente del Ejército. Él ya había salvado de una tragedia en 2007, cuando hubo una explosión en la planta de Famae en Talagante.

Según información de esa época, Astorquiza quedó con el 22% de su cuerpo quemado. Este año, en mayo, participó como representante del comandante en jefe del Ejército en la Cuenta Pública de Gendarmería.

Otro pasajero es Leonel Cabrera (49), quien iba como contratista de una empresa externa. Él es originario de Quirihue, comuna que amaneció impactada por la noticia. “Estamos muy consternados y preocupados”, dijo la gobernadora de Itata, Rossana Yañez, a un medio local, ya que era conocido en la comunidad. Él ya había estado en la Antártica con anterioridad.

Uno de los pilotos era Héctor Castro. Según SoyChile, él es iquieño y egresó del Colegio Don Bosco de esa ciudad, donde los exalumnos se refirieron al hecho y lo calificaron de responsable y buen compañero.
Dramática mañana en la Fach

Hasta la Base Aérea Cerrillos de la Fach, llegaron esta mañana decenas de familiares de quienes estaban a bordo del avión. Algunos acudieron durante la madrugada y alojaron allí, otros arribaron al recinto durante la mañana. La mayoría de ellos, muy afectados, abrazados o caminando de la mano y sin querer hablar con la prensa.

Los pocos que hablaron, al menos hasta las diez de la mañana, afirmaron que no tenían información al respecto y que se enteraron a través de la televisión de lo sucedido. Desde la Fach, aseguran que contactaron a los familiares directos de cada uno de las 38 personas que estaban a bordo, que a sus cercanos se les está entregando un reporte cada dos horas.

Entre quienes se desplazaron hasta allí estaba Carolina Pizarro, hermana de Jacob Pizarro (38), soldador y uno de los civiles pertenecientes a la empresa externa Inproser, que presta servicios de mantención de instalaciones en la Antártica. Según su relato, esta era la segunda vez que su hermano viajaba hasta allí -anteriormente estuvo seis meses- y es padre de dos hijos, de seis y 12 años, quienes se quedaron con su abuela en San Bernardo.

“Hablé con él a las dos de la tarde cuando estaba en Punta Arenas. Y a las 4.55 tomó el avión y no hablé más con él. Nos enteramos a las 11 de la noche. La Fach no se ha comunicado con nosotros”, señaló.

Alberto Valdivia, tío de Jacob, dijo que a las 16.00 les entregarán más información respecto de si podrán viajar hasta la ciudad austral. Hasta ahora les han dicho el esquema de la búsqueda y los aviones que están apoyando. “Para mí es importante que los encuentren y que los encuentren vivos (…) Están todos preocupados adentro. Esperando que ocurra un milagro”, indicó.

De momento, los parientes no han sido trasladados hasta Punta Arenas. La diputada Loreto Carvajal, de la Comisión de Defensa, detalló al respecto que “hoy día las condiciones climáticas al parecer no lo permiten, hay solo personal que está operando a fin de tener noticias con las condiciones que todos sabemos. Son condiciones climáticas que cambian de manera muy sorpresiva. Sería muy riesgoso y se estima que el punto donde pudo haber caído es mar abierto, con marejadas y oleadas de nueve metros”.

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