El diseño de
oficinas atraviesa un momento de revisión. Los modelos híbridos, los
cambios en la forma de ocupar los espacios y una mayor atención sobre la
experiencia cotidiana de los colaboradores están ampliando las variables que
intervienen al proyectar una sede corporativa.
En el diseño de oficinas en Chile, la elección del
inmueble es solo una de las decisiones que forman parte del proyecto. También
entran en juego sus condiciones técnicas, las posibilidades de adaptación del
espacio y la relación entre la superficie disponible y las actividades de la
organización.
El mercado de oficinas en Chile:
diseño, experiencia y flexibilidad
Las decisiones
inmobiliarias corporativas contemplan hoy variables que van más allá de la
ubicación y la cantidad de metros cuadrados. Las prestaciones del edificio, la
tecnología disponible, los estándares ambientales y las características que
tendrá el espacio una vez ocupado también pueden formar parte del análisis.
En ese contexto, la
calidad de una oficina tampoco se define únicamente por su categoría. En cada
proyecto resulta necesario evaluar qué posibilidades ofrece el inmueble para
adaptar la distribución, incorporar distintas tipologías de espacios y
responder a las formas de trabajo de la organización.
Por eso, antes de
avanzar con una intervención conviene comprender cómo se utiliza —o se espera
utilizar— la oficina. Esa lectura inicial es la que aporta la información para
definir qué tipos de ambientes requiere el proyecto y qué características del
inmueble resultan más relevantes.
Tendencias
que están modificando los espacios de trabajo
Los cambios en la
forma de trabajar también se ven en la manera en que se diseñan y organizan los
espacios de trabajo. Más que una única configuración dominante, hoy conviven
soluciones diferentes según la actividad, la frecuencia de asistencia y las
características de los equipos.
●
Mayor flexibilidad en la
configuración: en organizaciones con perfiles de mayor
movilidad pueden ganar protagonismo los puestos no asignados y las áreas
compartidas, mientras que otras funciones siguen requiriendo estaciones
estables. También aparecen espacios para reuniones, concentración, encuentros
informales o trabajo colaborativo, cuya proporción depende de cada
organización.
●
Biofilia y conexión con el
entorno: la presencia de vegetación, luz natural,
materiales y texturas vinculados con la naturaleza aparece en proyectos
contemporáneos como parte de la experiencia espacial. En Santiago existen
ejemplos que toman referencias del paisaje chileno y las incorporan mediante
materialidades, formas y criterios ambientales.
●
Confort acústico según cada
actividad: una planta abierta, una sala de reuniones y
un espacio destinado a tareas de concentración presentan necesidades diferentes
frente al sonido. La zonificación, los materiales absorbentes, los paneles u
otros recursos pueden evaluarse de acuerdo con la actividad prevista en cada
sector.
●
Eficiencia energética y criterios
ambientales: el aprovechamiento de la iluminación
natural, las luminarias de bajo consumo o determinados sistemas de control
pueden formar parte de una estrategia de proyecto. En Santiago existen oficinas
corporativas certificadas bajo estándares como LEED Platinum para interiores
comerciales.
Del relevamiento a la puesta en
marcha
El recorrido de una
oficina desde la primera definición hasta su ocupación puede variar
considerablemente. No es lo mismo intervenir un espacio vacío que remodelar una
sede en funcionamiento, y tampoco todos los proyectos tienen el mismo alcance
técnico o nivel de equipamiento.
De manera orientativa,
pueden reconocerse algunos momentos dentro de ese recorrido:
●
Definición de necesidades: se establece qué debe resolver el proyecto y qué tipos de espacios
requiere la organización.
●
Layout y diseño conceptual: las necesidades comienzan a traducirse en una distribución y una
propuesta arquitectónica.
●
Proyecto ejecutivo: se desarrollan los planos y las especificaciones técnicas que permiten
llevar las decisiones de diseño a la instancia de obra.
●
Construcción: se ejecutan las soluciones previstas y participan las distintas
disciplinas necesarias para concretarlas.
●
Equipamiento y puesta en
marcha: se incorporan los elementos que completan el
espacio y, cuando corresponde, se organiza también la logística asociada a la
ocupación.
La habilitación de
oficinas se organiza según las características de cada proyecto. El alcance
de la intervención, el estado del inmueble y la forma en que se contraten las
distintas instancias influyen en cómo se estructura el proceso.
Tampoco existe un
plazo aplicable a todos los casos. Una remodelación de oficinas en Santiago
que deba convivir con la actividad cotidiana presenta condiciones distintas a
las de una obra desarrollada en un espacio desocupado.
Diseño
y obra: distintas formas de organizar el proyecto
Las organizaciones no
necesariamente contratan todas las instancias de un proyecto bajo el mismo
esquema. Consultorías, diseño, construcción y etapas posteriores pueden
adjudicarse por separado e incluso quedar a cargo de empresas diferentes. La
modalidad elegida depende, entre otros aspectos, de los procesos internos, las
licitaciones y el alcance definido para cada contratación.
Otra alternativa
consiste en abordar el diseño y construcción de oficinas mediante una
coordinación común. En este caso, la principal diferencia está en la forma de
gestionar los intercambios entre quienes proyectan, ejecutan y equipan el espacio.
En proyectos donde
participan distintas especialidades, esta coordinación requiere establecer
responsabilidades, dependencias y canales de información. Abordar el diseño
de oficinas en Chile junto con la ejecución puede concentrar algunos de
esos intercambios bajo una misma planificación.
Cuando el diseño y la
obra quedan en manos de equipos diferentes, esas interfaces siguen existiendo.
La coordinación pasa entonces por establecer con claridad qué entrega cada
parte, qué información necesita la siguiente etapa y quién interviene cuando
surge una decisión que afecta a más de una disciplina.
En proyectos con
mayores requerimientos técnicos pueden confluir decisiones sobre instalaciones,
tecnología, sustentabilidad, equipamiento y experiencia de uso. Más que
determinar una única forma de contratación, esa complejidad plantea la
necesidad de ordenar cómo se relacionarán las distintas instancias del
proyecto.
En el mercado corporativo de Santiago, proyectar una oficina supone conectar las características del inmueble con las necesidades reales de quienes lo utilizarán y con la forma en que se llevará adelante la intervención. Las tendencias pueden aportar referencias, pero es esa combinación particular de contexto, uso y ejecución la que termina dando sentido al diseño de oficinas.



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