Este lunes 23 de febrero, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que su país "def...
Este lunes 23 de febrero, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que su país "defenderá con vigor y coraje su derecho a la libre determinación", aunque al mismo tiempo se mostró abierto a dialogar con Estados Unidos. Esto en medio de los apagones en la isla, que se han acentuado por el bloqueo petrolero impuesto por la Administración de Donald Trump.
Con un puño cerrado y la otra mano extendida. Al menos discursivamente, esa es la estrategia adoptada por el Gobierno de La Habana frente al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha profundizado la crisis energética y ha forzado a más de la mitad de la isla a sufrir apagones diarios en el servicio eléctrico.
Este lunes 23 de febrero, el ministro de Relaciones Exteriores del país caribeño, Bruno Rodríguez, optó por esa fórmula retórica frente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU: a la vez le aseguró al gigante norteamericano que se "defenderá con vigor y coraje" pero que "también hay disposición para un diálogo".
En Ginebra, el canciller cubano denunció lo que cataloga de "castigo colectivo" de Estados Unidos, "que se propone crear una catástrofe humanitaria mediante un cerco energético", en referencia a la amenaza de Washington de imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla.
"¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional (...) Todo ello con el burdo pretexto de la seguridad nacional?" se preguntó Rodríguez.
No obstante, si bien reconoció que las acciones estadounidenses provocarán "privaciones y sufrimientos" en Cuba, confió en que idearán "soluciones creativas" para mitigar el daño.
Al mismo tiempo, Rodríguez defendió la posibilidad de negociaciones con Washington basado en "el derecho internacional, el respeto mutuo, el beneficio recíproco, sin precondiciones ni injerencia en los asuntos internos", con el objetivo de "alcanzar una relación civilizada dentro de nuestras diferencias, e incluso promover la cooperación".

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