El arzobispo de Santiago, Celestino Aós, resaltó este miércoles que el camino para que el país logre la paz es "la participación social y la acción política", realizando una dura crítica a la violencia y a las injusticias.

Durante la misa de Miércoles de Ceniza, Aós manifestó que "ciertamente ni la injusticia ni la violencia son el camino de Jesús. Estamos ya cansados de injusticia, estamos ya cansados de violencia".

"La violencia nos daña profundamente y no puede sino ser rechazada y combatida con los instrumentos de la ley. Un daño evidente es que nos impide mirar con más claridad los problemas y concentrarnos en buscar soluciones", planteó Aós entrando de lleno en la contingencia nacional.

Y remarcó: "Por eso mismo hay que abordar los problemas de fondo, pues 'una paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos, tampoco tendrá futuro y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia'. Un camino esencial para la paz es la participación social y la acción política".

Durante la homilía, Aós sostuvo que "no hace bien el retraimiento de los ciudadanos de la acción sociopolítica ni el desprestigio y desdén hacia la política y los políticos".

"Tampoco -añadió- es buena la tendencia a quedarse en slogans, en descalificaciones generales y en una mirada de la realidad en blanco y negro, pues no contribuye a mejorar la política y la manera de enfrentar los problemas, ni sirve la mirada ingenua y acrítica, que no considera la corrupción y el predominio de los intereses personales y de grupo, tan presentes en la vida económica y social; ni tampoco sirve la mirada que sospecha de todo y que no ve en la política y en los líderes sino maldad y aprovechamiento".

El arzobispo de Santiago puntualizó que "no tenemos rencor, sólo pedimos que este dolor y sufrimiento nos sirva para madurar como país y derrotemos toda división, discriminación, segregación".

"Sólo pedimos que juntos descubramos que nuestra patria tiene visión de entendimiento y no de enfrentamiento, como hemos sido testigos en la historia de nuestro país. Somos hermanos llamados a mirarnos a la cara, con el rostro descubierto, para perdonarnos mutuamente y de corazón. Porque todos nos necesitamos. En Chile no sobra nadie, y nos necesitamos para construir un país donde Dios, el hombre y la mujer sean realmente el centro", finalizó.

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