Israel e Irán se enfrentan en Siria, pero no quieren una guerra entre ellos

 
El enfrentamiento del fin de semana entre Israel e Irán en Siria es el primero abiertamente declarado después de meses de tensiones, pero a corto plazo ninguno parece querer una guerra, estiman analistas.

Israel bombardeó el sábado posiciones en Siria, incluidos objetivos que presentó como iraníes en ese país.

Esta fue la primera vez que Israel reconoció públicamente haber bombardeado objetivos iraníes en Siria desde que comenzó la guerra en 2011.

Israel respondió con esta ofensiva a lo que dijo fue una incursión de un dron en su espacio aéreo, que derribó. Uno de sus cazabombarderos F-16 fue alcanzado y se estrelló a su vez en el norte de Israel, en lo que se cree es la primera baja de un avión de combate desde 1982.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, dijo el domingo que habían asestado un "duro golpe" a las fuerzas iraníes y sirias y el ministro de Defensa aseguró que según informaciones preliminares la mitad de las capacidades de defensa antiaérea de Siria fueron neutralizadas.

La prensa iraní allegada al poder se concentró en el derribo del F-16 israelí por la defensa antiaérea siria.

Desde hace tiempo la tensión con Siria aumenta, observan varios analistas.

Israel no quiere que Irán, que apoya al régimen de Bashar al Asad, se implante militarmente en Siria. Irán por su parte parece determinado en quedarse en el país vecino de Israel.

Siria cree haberse impuesto en la guerra civil y se muestra cada vez más decidida a impedir los ataques aéreos israelíes en su país, señalan analistas. Israel reconoce bombardear en Siria para frenar lo que alega son convoyes de armas para el Hezbolá libanés chiita, que respalda al régimen de Asad y con el que tuvo una guerra en 2006.

Incluso antes de los bombardeos del sábado, el International Crisis Group alertó sobre que las actividades de Irán en Siria alimentaban el temor de Israel en cuanto a que la República Islámica estuviese instalando bases en su frontera.

"Una guerra a mayor escala podría resultar de un error de cálculo", escribió en un informe publicado el jueves.

Ofer Zalzberg, analista de ese centro de reflexión, dijo a la AFP que este episodio incrementa las posibilidades de una guerra.

"Nos acercamos. No por el incidente, sino porque constatamos que las partes tienen posiciones más zanjadas", explicó.

Mujtaba Musavi, un analista político en Teherán, estimó que el derribo del F-16 muestra "un cambio de estrategia de parte de Siria y sus aliados".

"Irán no dará marcha atrás y no se retirará de Siria, que es para él un importante aliado geoestratégico después de años de combatir y de pagar el precio para salvarlo", dijo.

"Israel y Estados Unidos intentan evitar o limitar la presencia de Irán en la Siria de posguerra", añade.

Pero a corto plazo el riesgo de un conflicto abierto es menos importante, concuerdan los analistas.

"Desde el punto de vista político iraní" la operación del sábado "cae en mal momento", señala Sima Shine, ex responsable para Irán del ministerio de Relaciones Exteriores israelí, citando las protestas sociales en Irán y los esfuerzos para salvar el acuerdo nuclear.

Según Shine, el encadenamiento de los sucesos sugiere que los Guardianes de la Revolución, unidad de élite iraní, podrían haber actuado por cuenta propia sin coordinación con los responsables políticos.

"Por el momento las dos partes (Israel e Irán) van a evitar envenenar la situación y no habrá escalada en un futuro cercano", estimó Shine.

El temor principal es que un error de cálculo entre países muy equipados militarmente degenere, concluyen los analistas.

"La mayoría de las guerras en Oriente Medio fueron el resultado de desarrollos inesperados", señaló el periódico israelí Yediot Aharanot.

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