Todo eso era la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad que creó y lideró cerca de la ciudad de Parral, a unos 350 kilómetros al sur de Santiago, un siniestro personaje ya fallecido: Paul Schäfer


"Por un periodo indeterminado fui sometido a tortura con electroshock durante la cual perdí varias veces el conocimiento. Las preguntas eran respecto a mi militancia […] y otros opositores al régimen de Pinochet.

"En un momento recuerdo volver en mí y escuchar cerca de mi oído la voz de un hombre amenazando con apretar el gatillo si yo no hablaba […] Sentí la boca del cañón del arma sobre mi sien izquierda y […] escuché el 'click' de un arma al ser gatillada sin un proyectil...".

Testimonios como el de este hombre sometido a tormentos con los ojos vendados en Colonia Dignidad, el enclave fundado por nazis en Chile en 1961, forman parte de miles de documentos diplomáticos que fueron desclasificados por la Cancillería de Alemania en 2016, a los que tuvo acceso BBC Mundo.

Sobre Colonia Dignidad se ha dicho y escrito mucho, pero estos archivos revelan numerosos detalles —varios de ellos hasta ahora desconocidos— y confirman otros sobre las operaciones en su interior y las atrocidades cometidas por sus líderes.

Arrojan nueva luz sobre su estrecha colaboración con la DINA (la policía secreta de Augusto Pinochet), a la que "entrenó para que fuera brutal" y supuestamente dio apoyo técnico en construcciones subterráneas y comunicaciones.

Y también sobre el origen de los "incalculables" recursos financieros del reducto; su "notorio" arsenal de pistolas, ametralladoras y granadas, y su grado de influencia en los círculos de poder en Chile y Alemania.

Colonia Dignidad es una mancha indigna en la historia chilena, una comuna agraria de alemanes fundada por un exmilitar nazi; una secta que durante décadas, mediante el encierro y el adoctrinamiento, creó "robots" humanos, un sitio donde se abusó sexualmente de decenas de menores y en cuyo hospital se administraron psicofármacos ilegales y se aplicaron electroshocks a miembros de la comunidad.

Finalmente, un centro clandestino de detención y torturas tras el golpe de Pinochet contra el presidente socialista Salvador Allende en 1973.

Todo eso era la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad que creó y lideró cerca de la ciudad de Parral, a unos 350 kilómetros al sur de Santiago, un siniestro personaje ya fallecido: Paul Schäfer, alias "el profesor", médico del Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero los archivos desclasificados también muestran que el reducto fue un episodio indigno en la política internacional.

Dejan en falta al gobierno de Alemania, ya que durante la segunda mitad de la década del 70 y principios de los 80, cuando se denunciaron los peores abusos de los derechos humanos en la Colonia, el gobierno que en aquel momento tenía sede en Bonn no hizo lo suficiente para frenar a Schäfer y proteger a sus ciudadanos.

El actual ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha reconocido que Colonia Dignidad es un "capítulo oscuro"en la diplomacia de su país.

"Campo de concentración"


Las decenas de miles documentos desclasificados se encuentran en unas 200 carpetas gruesas, cada una con varios centenares de páginas en alemán.

Estuvimos una semana revisando exhaustivamente esos papeles en el Archivo Político de Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania en la Kurstrasse de Berlín, cerca de la Isla de los Museos. Desde que esa dependencia abría sus puertas hasta que las cerraba.

(En el recuadro al final de este artículo explicamos cómo son los archivos y cuáles fueron las condiciones de acceso).

Nuestra investigación resultó tan esclarecedora como escalofriante.


De los documentos se desprende que Colonia Dignidad era "un Estado dentro de otro Estado", una fortaleza inexpugnable, hermética, pero con más fuerza e influjo hacia afuera de lo que se creía, lo que le permitió operar con impunidad durante mucho tiempo.

Schäfer, quien llegó a Chile siendo fugitivo de la justicia alemana por cargos de pederastia, creó un reducto secreto rodeado por una valla con alambres de púa, que además poseía una torre de vigilancia y reflectores, y era custodiado por perros.

Los casi 300 ciudadanos alemanes y 20 niños huérfanos chilenos que vivían allí —según los archivos desclasificados— tenían "todo" lo que necesitaban: una escuela, un hospital con 60 camas, panadería, carnicería, talleres, establos, áreas de cultivo, un generador eléctrico y hasta un departamento jurídico propio.

Uno de los alemanes que huyó de Colonia Dignidad asegura que "los miembros […] deben trabajar de mañana a noche, sin fines de semana libres".

En los documentos se especifica que el enclave poseía sus propias reglas: Dios, esfuerzo, disciplina, y que las almas "rebeldes" o "difíciles" eran sometidas a tratamientos con psicofármacos y electroshock.

En una de las oficinas colgaba un cartel que intentaba justificar este espanto: "Silencio es fortaleza".

Pero si las acusaciones de abusos a adultos y menores rondaron a Colonia Dignidad desde su creación, ése era sólo el inicio de su historia perturbadora: luego vendría el periodo de cooperación con la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el organismo encargado de la represión política durante el régimen de Pinochet.

Según surge de los documentos liberados por el gobierno alemán, en esa época se pone de relieve el verdadero grado de poder e influencia —poco esclarecido hasta ahora— que llegó a tener el reducto de alemanes mientras participaba activamente en la tortura y desaparición de disidentes.

bbc

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