Chile busca un Estado con derechos sociales en un proceso que gatilló la calle

Chile empezará a repensar su modelo social con la instalación de la Convención Constitucional el 4 de julio. Tanto el electorado como los 155 constituyentes defienden que el Estado tenga un papel protagónico como garante de los derechos sociales que la ciudadanía reclamó en las calles.

Frases que advierten el fin del modelo neoliberal que hizo de Chile el alumno ejemplar de América Latina son mencionadas por líderes políticos de izquierda y derecha, y de partidos tradicionales que han sufrido una gran derrota en las urnas. Las votaciones han arrojado señales coherentes con lo que expresó con ira la ola de manifestaciones que sacudieron el país en 2019.

Algunos sectores temen que Chile gire hacia un proceso constituyente como los de Venezuela en 1999, de Bolivia en 2006 o de Ecuador en 2007, que termine distorsionando el objetivo principal de cambiar la Constitución redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), señalada como la base de un país desigual que opera como “una gran empresa privada”, según sus detractores.

“Creo que una de las grandes diferencias de este proceso es que no está siendo empujado desde arriba hacia abajo, por un movimiento político o un líder político que tenga un programa, o que tenga una vocación de poder para transformar el país”, indicó a la AFP Marcela Ríos, representante asistente del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile.

“Aquí no hay un líder, no hay un partido (…) no es algo que venga desde el gobierno, no hay una mayoría clara como si lo había en Ecuador y Venezuela, de un movimiento político que tuvo amplia mayoría en la constituyente”.

El 4 de julio, como anunció el presidente Sebastián Piñera, 155 ciudadanos elegidos en mayo sesionarán por primera vez y en el plazo de un año tendrán la “gran oportunidad para lograr acuerdos amplios y sólidos, que permitan dar origen a una Constitución que sea reconocida y respetada por todos”, dijo.

Aunque la participación electoral chilena en democracia ha ido a la baja desde 1990, el 25 de octubre de 2020, el 50,1% del electorado de casi 14 millones de personas aprobó la redacción de una nueva Constitución en un plebiscito que multitudes festejaron como el principio del fin de “la transición”, en referencia al proceso democrático que puso fin al régimen militar.

Inclusión

El actual proceso chileno se enmarca en los grandes temas que sacuden al mundo: hartazgo hacia las élites políticas y económicas, desconfianza en las instituciones y la necesidad de mayor amparo en temas sociales, que desnudó aún más la pandemia de coronavirus.

El debate es transversal entre clases sociales y se ven como un faro los modelos de Nueva Zelanda, Suecia y recientemente varios citan incluso a Uruguay.

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