Paulo Egenau, director social del Hogar de Cristo: “Uno de cada cinco chilenos mira a la pobreza con desprecio”


Recientemente, el Hogar de Cristo lanzó su campaña anual de nuevos socios, bajo el eslogan “La pobreza es la mayor vulneración de los derechos humanos.”. Con esta premisa en foco, el director social de la entidad, Paulo Egenau, aborda las implicancias y aristas vinculadas a esa condición.

¿Cuál es el objetivo de la campaña?

Tiene el propósito de poner temas en la opinión pública que el Hogar de Cristo siente que son fundamentales para superar la pobreza. Entendemos que es una condición de vida susceptible de ser revertida, que no es inevitable, sino que es una situación propiciada y perpetuada tanto por acciones y omisiones del Estado, como de la sociedad en general. Por eso, proponemos mirar la pobreza desde la perspectiva de los DD.HH., ya que no es solo económica sino que responde a un fenómeno multidimensional. Es la privación continua de recursos, capacidades, opciones, seguridad y del poder necesario para disfrutar de una vida con oportunidades, que les permita desarrollar sus capacidades a su máxima expresión. Salud, educación, vivienda, seguridad y alimentación son derechos que el Estado está obligados a garantizar, y la Declaración de DD.HH. fija estándares mínimos exigibles de dignidad.

¿Dónde han estado las principales deficiencias?

Según la encuesta Casen, los focos de pobreza están centrados en mujeres, niños, adultos mayores, personas con discapacidad, personas en situación de calle y pueblos indígenas. Ellos han quedado invisibilizados en las políticas. Por ejemplo, no existe una ley integral de protección de personas en situación de calle y solo se activan medidas reactivas en invierno. Aun así, todos los años mueren entre 35 y 40 personas en la calle debido al frío.

¿Cuál es la situación de la niñez?

Los sistemas de protección de la infancia son precarios, de bajos estándares, y en vez de dar protección son dañinos y peligrosos. Hoy tenemos cerca de 80 mil niños fuera del sistema escolar, la mayoría provenientes de pobreza extrema y contextos de conflicto y vulneraciones, pero no existe prioridad en el Estado de garantizar su derecho a la educación y, más aún, ha disminuido cada año la glosa presupuestaria destinada para reinserción educativa. Chile no puede estar pensando en educación universal gratis sin haber garantizado este derecho a los pobres y excluidos.

¿Cómo entiende la situación que se vive en el Sename?

Es un síntoma de la falta de priorización y el olvido de los gobiernos respecto de necesidades de los DD.HH. de los grupos más pobres y excluidos. Si tuviéramos una ley de garantías aprobada, muchas de estas vulneraciones no se habrían dado. Y cuando se apruebe, esperamos tener las facultades de exigir que se cumplan los derechos garantizados.

LT

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