Trump celebra aprobación de reforma impositiva

 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el miércoles la aprobación por parte del Congreso de la mayor reducción de impuestos en 31 años, la primera gran reforma de su mandato, once meses después de que asumió el cargo.

"Batimos todos los récords", dijo el mandatario en los jardines de la Casa Blanca rodeado de decenas de legisladores de la mayoría republicana, visiblemente emocionado por lo que llamó "el mayor recorte de impuestos en la historia" del país.

Los congresistas sonreían, satisfechos de haber cumplido una promesa que también habían hecho a los votantes. El éxito sella la reconciliación entre la mayoría y el multimillonario, que los había criticado abiertamente después de la fallida derogación del Obamacare, la ley de atención de salud de Barack Obama.

"Algo tan grande, tan duradero, tan profundo, no podría haberse logrado sin un magnífico liderazgo presidencial, señor presidente, gracias por hacernos cruzar la línea de meta", dijo el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Y dirigiéndose a los estadounidenses, vaticinó: "Sus impuestos bajarán y su salario aumentará".

La reforma también supone una pronunciada caída del impuesto corporativo, del 35% al 21%, a partir de 2018. "Significa que las empresas volverán", dijo Trump. "Estamos devolviendo a América su grandeza".

El recorte de impuestos es una apuesta al futuro. Agregará 1,5 billones de dólares al déficit en la próxima década, pero los republicanos argumentan que mantendrá el crecimiento por encima del 3%, lo que generaría nuevos ingresos fiscales.

Análisis independientes estiman sin embargo que este ingreso solo compensará parcialmente los déficits adicionales. "Nadie sabe la respuesta a esa pregunta", dijo Ryan en la cadena NBC.

- Golpe a Obamacare -

La reforma tributaria se aplicará a partir de 2018 y dará a la mayoría republicana un fuerte argumento para pedir a los votantes que renueven su confianza en las elecciones legislativas del próximo noviembre.

Por ahora, los estadounidenses son escépticos: dos tercios creen que los recortes de impuestos beneficiarán a los ricos más que a la clase media, según una encuesta de CNN, un argumento recalcado por la oposición demócrata desde hace semanas.

Pero "la gente cambiará de opinión", dijo Ryan. A partir de febrero, las deducciones se notarán en los recibos de sueldo. Las familias pagarán en promedio 1.600 dólares menos de impuesto a la renta el próximo año, según el Tax Policy Center.

A diferencia de la reforma de 1986, ningún demócrata votó a favor. La mayoría republicana llevó adelante sola este compromiso de la campaña, permaneciendo casi unida pese a algunos roces e intensas negociaciones. Solo 12 de los 239 republicanos en la Cámara de Representantes se abstuvieron, y ningún senador republicano votó en contra.

El texto incluye además un importante reclamo conservador: la eliminación de una multa impuesta por Obamacare a estadounidenses sin seguro médico, para alentar la contribución al sistema. Al golpear el corazón de esa ley de 2010, los republicanos esperan apresurar su colapso y obligar a los demócratas a cooperar en la búsqueda de un reemplazo.

"Esencialmente hemos derogado Obamacare", dijo Trump.

- Gracias a Dios por Trump -

En una reunión de gabinete más temprano, un exultante Trump, que goza de un fuerte apoyo entre los cristianos evangélicos, le pidió a Ben Carson, secretario de Vivienda, que pronunciara una oración por el logro.

"Amable padre en el cielo, (...) agradecemos por el presidente y por los miembros del gabinete que son valientes, que están dispuestos a enfrentar los vientos de la controversia con el fin de tal vez proporcionar un mejor futuro a quienes nos respaldan", dijo Carson, miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

La reforma incluye además otra reivindicación de los republicanos: la apertura de tierras protegidas de Alaska a la extracción de petróleo.

Para los demócratas, la ley es "un regalo de Navidad", como dice el gobierno... pero no para la clase media.

"La legislación tributaria de los republicanos solo confirma que el partido Republicano es el partido de los ricos y las empresas", dijo Chuck Schumer, líder de la oposición en el Senado.

Con el tema impositivo cerrado, Trump tiene que correr ahora para concluir un gran acuerdo con la mayoría y la oposición sobre el presupuesto.

Si el Congreso no vota esa ley antes del viernes a la medianoche, el gobierno federal tendrá que "cerrar", una crisis que arruinaría el fin de año del mandatario.

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