Cataluña empaña los positivos resultados trimestrales de BBVA y Sabadell


MADRID (Reuters) - Los resultados en líneas generales positivos de BBVA y Sabadell se vieron eclipsados el viernes por los nervios sobre el impacto que pueda tener la deriva independentista en Cataluña.

La mayor crisis institucional española en décadas ha partido en dos la sociedad catalana y causado un profundo resentimiento en el conjunto del estado.

Pero también ha provocado una fuga de empresas en la rica región española y alarmado a unos líderes europeos que temen que la crisis pueda espolear el independentismo en otras zonas del Viejo Continente.

BBVA y Sabadell están entre los bancos más expuestos a una región sobre la que planea una intervención por parte del Gobierno central en las próximas horas.

Sabadell protagonizaba las caídas del Ibex con un desplome del 5,6 por ciento, mientras BBVA se dejaba un 2,7 por ciento con los inversores muy pendientes de los acontecimientos en Cataluña.

“Vimos algunos movimientos de depósitos durante unos pocos días, pero realmente nada material y las cosas realmente se han normalizado, aunque hubo varios días en los que los clientes se pusieron nerviosos por la incertidumbre”, dijo a analistas el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres.

El consejero delegado de Sabadell, Jaime Guardiola, también reconoció que se perdieron depósitos tras el referéndum de independencia del 1 de octubre, pero “la situación se revirtió” y el banco catalán apenas perdió clientes.

Los depósitos de clientes en Cataluña están asegurados, aunque si la situación persiste podría ralentizar el ritmo de crecimiento de la economía española al 2,5 por ciento en 2018, dijo Torres, mientras que Guardiola señaló que aún era pronto para evaluar el impacto de la crisis catalana en la economía española.

Aunque BBVA tiene su sede en Bilbao, se convirtió en una de las principales entidades de crédito en Cataluña con la compra de dos antiguas cajas de ahorro de la región: Catalunya Banc y Unnim.

En un intento de calmar a sus clientes, Sabadell decidió a principios de octubre trasladar su sede a Alicante desde la localidad barcelonesa que da nombre a la entidad.

Y el jueves, su consejero delegado confirmó que también trasladará a la oficina de presidencia y otras partes de la cúpula a Madrid.

Aunque la recuperación económica en España y el renacer de su mercado inmobiliaria permitieron a la mayoría del sector limpiar sus activos tóxicos con más rapidez que sus rivales italianos, los resultados trimestrales de BBVA y Sabadell pusieron de manifiesto que se mantiene la presión sobre los márgenes.

Los bancos españoles están intentando mejorar la rentabilidad de sus créditos, librando una intensa competencia en una coyuntura de tipos de interés históricamente bajos.

El margen de intereses de BBVA, o diferencia entre el coste de los depósitos y la rentabilidad que generan los préstamos de un banco, cayó cerca del 2 por ciento respecto al segundo trimestre, mientras que el de Sabadell descendió un 4 por ciento.

Para contrarrestar esta presión doméstica, los bancos españoles se han diversificado internacionalmente en busca de más ingresos.

El beneficio neto de BBVA se incrementó un 19 por ciento en el tercer trimestre, ligeramente por encima de lo que esperaban los analistas de un sondeo de Reuters, gracias a México, un mercado que aporta más del 40 por ciento del resultado.

En el caso de Sabadell, el beneficio neto cayó un 8 por ciento entre julio y septiembre hasta 203 millones, por debajo de las expectativas por el impacto de la venta de parte de sus filiales.

No obstante, la entidad catalana mantuvo su objetivo de un beneficio neto de 800 millones de euros en el conjunto del año.

Los resultados del viernes también mostraron que BBVA, el segundo banco más grande de España, redujo sus préstamos incobrables en 1.500 millones de euros, mientras que Sabadell se quitó de encima 500 millones de euros y su consejero delegado mantuvo la meta anual de 2.000 millones en 2017 pese a la incertidumbre política.

El Banco Central Europeo anunció este mes nuevas guías para que los bancos aminoren sus carteras de préstamos morosos, aunque estos planes se están encontrando con una fuerte oposición en Italia.

Los bancos italianos tienen una exposición a préstamos tóxicos superior a los 210.000 millones de euros, el doble que los 106.000 millones de la banca española.

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